Una campaña de dos meses de navegación y un sofisticado sistema de seguimiento por satélite dan apoyo a un programa para proteger especies amenazadas por la actividad pesquera y la contaminación.

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Cuenta con la colaboración de CEPESCA

LA VANGUARDIA, 31 Dic. (Barcelona).- Las aguas del suroeste del Mediterráneo son un oasis para especies emblemáticas como la tortuga caguama (Caretta caretta). Pero incluso en estas zonas de refugio y descanso, las también conocidas como tortuga boba se ven amenazadas por graves peligros, muchos de ellos relacionados con las actividades humanas. Conocer los detalles de la vida de especies como la tortuga boba es esencial para garantizar su supervivencia y esto es precisamente el objetivo marcado por el proyecto Oasis, una iniciativa que ha incluido este año una campaña de investigación de dos meses en aguas del suroeste del Mediterráneo a bordo del velero de investigación de KAI Expediciones.

El proyecto Oasis es una iniciativa de la asociación cultural Alnitak con el apoyo de la Fundación Biodiversidad (adscrita al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente) en el marco del programa de Conservación de la Biodiversidad Marina del Mediterráneo Occidental, y con la colaboración de la agencia estadounidense de Atmósfera y Océano (NOAA), National Geographic, Universidad de Standford, Universidad de Siena, KAI Marine, HYDRA Institute, IMEDEA SOCIB, Instituto Español de Oceanografía y el Grupo de Tortugas Marinas de Francia. Asimismo, han colaborado CEPESCA, y pescadores de palangre y trasmallo de langosta de Menorca y almadraberos del Estrecho.

Zona de alto riesgo

Los responsables del proyecto Oasis destacan que la cuenca sudoccidental del Mediterráneo, y en particular las áreas NATURA 2000 del Estrecho, la Isla de Alborán, el Medio Marino de Murcia y Canal de Menorca constituyen un corredor de migración de especial relevancia para la conservación de los segmentos de población de la tortuga caguama del Atlántico y del Mediterráneo. Este oasis mediterráneo ofrece “un importante hábitat de alimentación a la especie, pero también concentra un importante riesgo de interacción con pesquerías, tráfico marítimo y contaminación por basura marina”, indican los promotores del proyecto.

Conocer con detalle la vida de esta especie es el primer paso para conseguir el objetivo final del proyecto: reducir la mortandad de las tortugas marinas en el que constituye uno de los principales “cuellos de botella” de los segmentos de población del Atlántico y Mediterráneo.

Entre las acciones contempladas en el proyecto se incluye en el marcaje de tortugas para aportar información sobre su comportamiento. El itinerario de dichas tortugas podrá seguirse a través de esta herramienta en internet de la organización internacional Seaturtle.

Presentación de resultados

El director general de Sostenibilidad de la Costa y el Mar, Pablo Saavedra; la directora general de Calidad y Evaluación Ambiental y Medio Natural, Guillermina Yanguas; y la directora de la Fundación Biodiversidad, Sonia Castañeda, presidieron el pasado 18 de diciembre en Madrid el acto de la presentación de los primeros resultados del Proyecto Oasis.

Pablo Saavedra recordó que “el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente está actualmente trabajando en la elaboración de una Estrategia de Conservación para las tortugas marinas con el objeto final de reducir al máximo la mortalidad no natural de estos reptiles marinos”. En este sentido, el Ministerio colabora, a través de la Fundación Biodiversidad, en este proyecto dentro del programa de Conservación de la Biodiversidad Marina del Mediterráneo Occidental. “España tiene una gran responsabilidad en la conservación de estas especies, y en especial de algunas de las poblaciones más amenazadas, como las poblaciones del Atlántico y Mediterráneo”, destacó Saavedra.

Entre los resultados presentados por el proyecto Oasis destacan ejemplos como la comprensión de los problemas relacionados con las actividades pesqueras que interfieren en los hábitos de vida de las tortugas. En este caso, con la colaboración de los pescadores se proponen cambios en el tipo de cebo o en la profundidad a la que se sitúan los anzuelos para pescar pez espada con el objetivo de reducir el número de capturas accidentales de tortugas, según explican los responsables del proyecto.

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