A pesar de la tentación del Gobierno británico de cerrar sus aguas y aumentar de forma desproporcionada las cuotas de su flota, lo cierto es que el equipo de May haría bien en bajar las armas y renunciar al unilateralismo.

Eso es lo que quiere su industria del procesado. Las interconexiones con el Viejo Continente y los vínculos en el proceso de fabricación son tan importantes que hacen al Reino Unido especialmente vulnerable al proteccionismo comercial y los aranceles. Al menos un 75% de las exportaciones británicas de pescado tienen como destino la Unión Europea.

Para evitar altísimas tarifas para la comercialización y barreras aduaneras, Londres deberá ceder, y eso significa no tensar la cuerda con otras flotas europeas y mantener lo más parecido al statu quo…

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https://www.lavozdegalicia.es/noticia/maritima/2018/11/05/industria-britanica-procesado-teme-fuerte-impacto-exportaciones/0003_201811G5P23992.htm

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