Construcción naval
La construcción naval española es un referente mundial por su avanzada tecnología
La construcción naval facturó 2.144 M€ y da empleo directo a 20.500 personas e indirecto a unos 50.000 trabajadores (año 2009)
Nuevas construcciones
La construcción naval española está considerada en el ámbito internacional como una industria puntera por el alto valor añadido que aporta a sus productos, gracias a la suma de un diseño y una construcción innovadores y la incorporación de avanzadas tecnologías. Desarrolla buques multifuncionales y artefactos para la industria extractora de petróleo, LPGs, Quimiqueros, Ro-Pax, Ferries, buques Hospital, Dragas, Supplies, Remolcadores, Oceanográficos, buques Pesqueros, y Grandes Yates, además de buques militares de varios tipos. En su construcción se incorporan nuevos materiales e innovadores sistemas propulsores, electrónicos y de navegación.
Reparaciones y transformaciones navales
Los astilleros de reparaciones han conseguido captar nuevos clientes de buques de crucero, pasajeros y ferries, gaseros, mientras han mantenido su tradicional especialización en grandes buques pesqueros, oceanográficos, de investigación y buques militares.
Industria de alta intensidad tecnológica y netamente exportadora
La inversión en actividades de I+D+i ha crecido en los últimos años. La especialización tecnológica de las construcciones navales españolas, civiles y militares, es unos de los factores que ha influido decisivamente en la confianza de los armadores en los astilleros de nuestro país. Estas inversiones en I+D+i han conseguido que se exporte la mayor parte de la producción.
Industria polar e impulsora de actividades externas
La relación de los astilleros con otros sectores productivos es privilegiada a través de las compras de materiales y servicios que genera una enorme arrastre a otros sectores.
Las industrias de síntesis, como la aeronáutica, la construcción naval y la automovilística, presentan como rasgo diferenciador: la existencia en su entorno de pequeñas empresas suministradoras o clientes, que actúan como actividad complementaria que vende toda o la mayor parte de su producción a la industria principal.